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La Coctelera

LA ALQUIMIA DE ACUERDO A JUNG (II)

CATERINA IAZZI

Las referencias alquimistas en la obra junguiana se encuentran en casi todas sus obras, destacando especialmente su prólogo en El secreto de la Flor de Oro (1929), en el que incide sobre el Proceso de Individuación y el arquetipo del mandala, y en "Simbología del Espíritu" (1948), en el que se detiene sobre todo en el simbolismo del Mercurio Filosofal (publicado en Fondo de Cultura Económica).
Nos agrega images google.co, que quizás es bueno citar algunos de los conceptos junguianos más importantes para poder captar mejor su interpretación "psicológica" de la Alquimia. En este sentido habría que empezar por su concepción amplia del psiquismo humano pues para Jung la psique no se limita al Yo consciente sino al conjunto formado por la conciencia (el ser consciente cuyo eje rector es ese Yo), el inconsciente personal (lo vivido pero sumergido en el fondo de la psique individual) y el inconsciente colectivo que rodea a ambos por todos los lados y que está constituido por una serie de nódulos psicoideos a los que llamó arquetipos, los cuales son los referentes inconscientes que modulan la producción de imágenes simbólicas e incluso de los comportamientos y "pautas de conducta" más elementales del ser humano. El carácter que él denominó psicoide del inconsciente colectivo es una de las claves "iniciáticas" del lenguaje críptico de Jung. Este gran hermeneuta suizo comprendió, con el transcurso de los años, que lo físico y lo psíquico son las dos caras de una misma moneda, que lo externo y lo interno se encuentran profundamente vinculados, que "como es arriba, es abajo", que el espíritu y la materia se encuentran hermanados en una unidad que el llamó psicoidea y que no es sino el "Unus Mundus" de alquimistas como Dorneus. Y este ámbito psicoideo que caracteriza el inconsciente colectivo, se plasma en el mundo humano de forma física y psíquica, en una correlación sincronística con la máxima hermética que dice "como es adentro es afuera".
"Gerardus Dorneus -explica Jung- ve la finalidad del Opus alquimista por un lado en el conocimiento de uno mismo, que es al mismo tiempo conocimiento de Dios, y por otro lado en la unión del cuerpo físico con la denominada "unio mentalis", la cual está formada por alma y espíritu y se produce a través del conocimiento de uno mismo. A partir de este tercer nivel del Opus se produce, como él explica, el "Unus Mundus", el "Ünico Mundo", un premundo o mundo primigenio platónico, que es a la vez el mundo del futuro, o bien el mundo eterno" ( Carl A. Meier: Wolfgan Pauli y Carl G. Jung. Un intercambio epistolar. 1932-1958, Alianza Editorial).
Esta percepción psicoidea se evidencia en sus últimas obras, especialmente en Mysterium Coniunctionis, cuya redacción le llevó una década y que, afortunadamente, se está traduciendo al español para su publicación en libro. Allí es donde Jung destaca que la "Unidad de la realidad" es ese trasfondo común "que es tanto físico como psíquico y, por tanto, ninguna de las dos cosas, sino más bien un tercer elemento, una naturaleza neutral que a lo sumo puede captarse alusivamente, pues en su núcleo es trascendental", o sea, metafísico por utilizar un término religioso. Como ha señalado uno de sus biógrafos, Gerhard Wehr, se evidencia en la obra tardía de Jung la gran importancia que adquiere "todo lo que no es psíquico o, más exactamente, lo que se sitúa más allá de la psique y de la materia, lo que abarca los dos ámbitos del ser, y de ese modo los reúne" (Carl Gustav Jung. Su vida, su obra, su influencia).
Lo psicoideo de los arquetipos, el "Unus Mundus" y su reflejo sincronístico explican, en términos junguianos, la "simpatía" en la respuesta de la naturaleza a la búsqueda anhelante del alquimista. Pero vayamos por partes para comprenderlo.

La Alquimia, para Jung, era ante todo una búsqueda espiritual en la que el alquimista, tratando de encontrar el espíritu mercurial, el "Antrophos", en los elementos de la naturaleza (en la materia), terminaba por hallarlo dentro de sí mismo, y donde queriendo redimir a la naturaleza se redimía a sí mismo. Según Jung, "tanto en Oriente como en Occidente, el núcleo central de la Alquimia está representado por la doctrina gnóstica del Anthropos y es, por completo, con arreglo a su esencia, una peculiar doctrina de redención" (Simbolismo del Espíritu). No todos lo lograban, ni mucho menos, pues era fácil quedar prendidos -como ahora- en la gran "red de la diosa Maya", es decir, en los entrelazamientos provocados por las proyecciones psíquicas a través de las cuales uno ve en los demás, e incluso en los objetos animados o inanimados, características que en realidad no son de ellos sino del inconsciente personal de uno mismo.
El Proceso de Individuación, nombre dado por Jung a la tendencia innata de la psique humana a encontrar su centro, su Sí-Mismo, es un camino progresivo de autoconocimiento, de desvelamientos de las proyecciones que nuestro inconsciente personal emana de forma natural, lo que supone una recuperación consciente de tales proyecciones y, consiguientemente, un gradual mayor conocimiento de uno mismo. Y ese Proceso de Individuación conlleva igualmente ser consciente de la acción de los arquetipos psicoideos en nuestra vida, (la identificación, por ejemplo, con el arquetipo del Viejo Sabio nos haría creer que somos profetas, mesías, un engreído sabiondillo o algo por el estilo).
Este Proceso de Individuación, en opinión de Jung, es el que se refleja en los enrevesados términos alquimistas y todo su imaginario simbólico, si bien estimaba que la mayor parte de los alquimistas ignoraban el juego de proyecciones en el que estaban inmersos y sólo unos pocos fueron conscientes de ello y superaron la "red de Maya".
La psique arcaica, según Jung, se encuentra fusionada e identificada plenamente con la naturaleza en una "participation mystique" (como la llamaba Lévy-Bruhl) debida a la enmarañada red de proyecciones -inconscientes, por tanto- que vinculan al mundo exterior con el hombre arcaico (el hombre no racionalista que perdura hasta el Renacimiento, y el hombre de las tribus primitivas). Merced al Proceso de Individuación, y tras una serie ininterrumpida de "solve et coagula" -disgrega y reúne-, las proyecciones van desapareciendo, uno asume sus sombras y luces y se sumerge, conscientemente ahora y dotado de "personalidad", en el "Unus Mundus", circunstancia que explica por qué Jung, en su retiro de la torre de Bollingen, hablaba a las sartenes y otros objetos. Había recuperado la "unidad perdida" y su "centro".
No hay que olvidar comenta Jung, que e
l ser humano, tanto física como psíquicamente, es un conglomerado de opuestos. En nuestros genes hay elementos masculinos y femeninos, y otro tanto acontece en el psiquismo. Para el hombre el "Anima" se encuentra inicialmente sumergida en el inconsciente personal, confundida y entremezclada con la "Sombra", pero una vez que ésta ha sido integrada, se transforma el "Anima" en un "puente" que nos enlaza con lo psicoideo, con el inconsciente colectivo y sus arquetipos. Es el elemento mediador. Ahora bien, como señala M.L. von Franz, "naturalmente, durante este período prosigue también el lavado, la calcinación, etc, de la "nigredo", pues la "Sombra" se asemeja a la hidra de Lerma, con la que luchó Hércules y a la que nacían constantemente nuevas cabezas en lugar de las cortadas"
Definitivamente se relata, que el interés de Carl G. Jung por la alquimia surgió de su intenso entusiasmo por el gnosticismo y su deseo ya desde 1912‑ de encontrar un nexo con los procesos del inconsciente colectivo que allanaría el camino para que la sabiduría (sophía) gnóstica volviera a entrar en la cultura moderna. Jung encontró tal conexión en la alquimia, a la cual vio como análoga a la individuación, el proceso de convertirse en un todo. Jung tuvo muchos sueños significativos durante su vida, entre ellos uno en 1926 en el cual se vio a sí mismo como un alquimista del siglo XVII que estaba creando un gran trabajo de alquimia. El sueño resultó ser profético, porque Jung hizo de la alquimia un punto importante en muchos de sus estudios. Inspirado por éste y otros sueños alquémicos, Jung reunió una gran cantidad de trabajos acerca de la alquimia y se sumergió en el estudio de la materia.

Su investigación estuvo influida en gran medida por The Secret of the Golden Flower, un pasaje chino místico y alquímico descubierto por su amigo Richard Wílhehn y que éste le había entregado en 1928 para que escribiera un comentario. The Secret of the Golden Flower le reveló a Jung el vínculo entre el gnosticismo y la psicología del inconsciente. Al comparar el tratado chino con los trabajos de alquimia latinos, Jung encontró que los sistemas de alquimia tanto de Oriente como de Occidente trataban esencialmente acerca de la transformación del alma.

Jung se asombró al notar que muchos de sus pacientes, hombres y mujeres de ascendencia tanto europea como norteamericana, producían en sus sueños y fantasías símbolos similares o idénticos a los de mitos, cuentos de hadas, cultos misteriosos y trabajos de alquimia. Esto le condujo a desarrollar sus ideas del inconsciente colectivo, una reposición de imágenes primitivas y patrones de conducta compartidos por la humanidad.





LA ALQUIMIA DE ACUERDO A JUNG (I)

CATERINA IAZZI

Muchas páginas, comentarios se ha hecho a través de la historia sobre lo que involucra la Alquimia.
Ta
l como lo relata images google.co, l
a misma palabra alquimia, parece tener una procedencia dudosa. Muchos afirman que la expresión actual, legada directamente por los árabes, puede ser dividida en dos partes: el artículo "al" y el término "chemia" que significa "tierra o suelo negro". Según esta hipótesis, los musulmanes se referían a las oscuras tierras de Egipto donde habrían aprendido los primeros secretos de la misteriosa ciencia. La figura del filósofo egipcio Hermes Trimegistus se consideraría entonces como padre del saber humano y de ahí derivaría el término "hermético" que con tanta frecuencia aparece relacionado con la alquimia.
Pero no solo del país egipcio provienen los primeros escritos sobre esta actividad, sino también de las lejanas tierras de China. En el año 140 apareció en aquel país el primer tratado alquímico y las ideas que contiene aparecen estrechamente relacionadas con el Taoísmo.
El hecho es que se han hallado tanto escritos griegos citando a los orientales como referencias egipcias en los textos árabes. En la actualidad los principales documentos se hallan en la Biblioteca Nacional de París y en Leyden, donde se han ordenado los textos alquímicos en dos grandes grupos: aquellos de origen griego y aquellos otros firmados por un misterioso personaje llamado Jabir ibn- Hayyan, también llamado Geber, que se supone vivió en el siglo VIII de nuestra era. Estudios más cuidadosos han demostrado que no todas las obras atribuidas originariamente a Geber fueron en realidad escritas por el científico árabe.
A medida que el influjo árabe se iba adentrando en Europa, nuevos hombres se dedicaron al estudio de la nueva disciplina. Los nombres que la historia señala son bien conocidos y entre ellos destacan los de San Alberto Magno (1193-1280), el mallorquín Ramón Llull (1232-1315), Roger Bacon (c. 1213-1294), Arnaldo de Vilanova (c. 1250-1311), Paracelso (1493-1541) e incluso Newton, el primer gran científico moderno que, aunque no se dedicó por completo a la alquimia, la citó con frecuencia en sus obras y se dice que mandó construir un pequeño laboratorio en el Trinity College para estudiar los misterios de la transmutación.
Lo cierto, que se señala, que l
a alquimia es una de las ciencias cuyo solo nombre evoca ya las más contrarias y diversas reacciones: atracción, desprecio, curiosidad, incertidumbre... sentimientos opuestos, provocados en parte por la falta de información concisa sobre su origen y desarrollo.
A muchos personaje, le ha interesado lo que representa, encierra la Alquimia, sus repercusiones, contenido, alcance , así por ejemplo, esta Carl Gustav Jung (1875-1961) que es una de las figuras más importantes de la psicología transpersonal y uno de los simbólogos más considerados de este siglo (tanto en el campo de la mitología como en lo que respecta a la interpretación de los sueños), como también un gran conocedor de corrientes esotéricas como el Gnosticismo cristiano, el Tantra, el Taoísmo, el I-Ching y la Alquimia. Sus libros han sido editados, en lengua castellano, casi todos por Paidós (En este acercamiento a la "cosmovisión" junguiana de la Alquimia solamente quedarán reseñados de forma específica los no publicados en Paidós, de los que no se diga el nombre de la editorial se entenderá que están en Paidós).Entre 1912 y 1919, tras separarse de Freud, Jung fue sujeto -más paciente que activo, al parecer- de una irrupción casi incontrolable de imágenes provenientes de lo que él denominaría Inconsciente Colectivo, que fueron, en sí, la "materia prima" que, en opinión de su secretaria personal, Aniela Jaffe, "hizo posible la producción intelectual a la que se dedicó durante el resto de su vida"(Personalidad y Obra de C.G.Jung, Monte Avila). Buscando antecedentes históricos a lo que le estaba aconteciendo y a las intuiciones "psicológicas" a las que estaba llegando, Jung se adentró, entre 1918 y 1926, en el aparentemente caótico mundo simbólico del Gnosticismo cristiano. Posteriormente encontraría su base de apoyo histórico en la Alquimia, hasta el punto de que estaba convencido de que su Psicología Analítica enlazaba directamente con la Alquimia y que su método "psicoterapéutico" y revitalizador de símbolos, denominado "Imaginación Activa", era una especie de método mejorado de la "Imaginatio vera et no phantastica" del Opus alquimista.

En 1928 le llegó a sus manos un libro de alquimia china que le sirvió para correlacionar su búsqueda interior con la de los alquimistas. Esta obra se llamaba El Secreto de la Flor de Oro, cuya tradición oral se remontaba al siglo VIII de nuestra era. "Yo devoré prácticamente el manuscrito, pues su contenido vino a corroborar inesperadamente mis ideas sobre el mandala y la circunvalación alrededor de un centro. El contacto con esa obra puso fin a mi aislamiento, pues a través de sus páginas logré conocer a mis precursores ideológicos y relacionarme con ellos", confesaría en sus memorias (Recuerdos, Sueños y Pensamientos, Seix Barral).

A partir de entonces Jung se sumergirá en la Alquimia, llegando a tener una de las colecciones de libros e infolios más importantes del mundo, con más de doscientos títulos. Casi toda esta biblioteca alquimista la tenía ya en su posesión en 1940. Su conocimiento del latín y del griego le facilitaron la lectura y estudio concienzudo de tales textos. "Las experiencias de los alquimistas eran mis propias experiencias y su mundo era, en cierto sentido, mi propio mundo", confesaría.

Entre los autores y libros preferidos de Jung, Aniela Jaffe cita a Gerardus Dorneus (s. SVI): "Los pensamientos de este sabio sobre el trabajo de laboratorio y la meditación, sobre las fases del "opus" y de la "conniunctio", así como también sobre el concepto del "Unus Mundus", proporcionaron a Jung la clave para la comprensión de los anhelos alquimistas" (especialmente le interesaron Physica Trismegisti y Philosophia Meditativa). Paracelso le fascinaba igualmente y a su figura dedicó la monografía Paracélsica (1952), a la par que, en sus memorias confesaría que fue estudiando a Paracelso lo que finalmente le llevó "a intuir la esencia de la Alquimia en su relación con la religión y la psicología, o mejor dicho, la Alquimia en su aspecto de filosofía religiosa".

Si hubiera que hablar de libros habría que reseñar especialmente el Rosarium Philosophorum (1550), de Arnaldo Vilanova, cuyas imágenes y texto le sirvieron para escribir el libro Psicología de la Transferencia (1946). Asimismo hay que citar el Mutus Liber (1677). Jung desvelaría, asimismo, el simbolismo arquetípico de algunos sueños y sus referentes simbólicos alquimistas en Psicología y Alquimia (1944), y al final de su vida volvió a dedicarle las 800 páginas de los dos primeros tomos de Mysterium Coniunctionis (1955-56); el tercer volumen, sobre la Aurora Consurgens lo escribió Marie Louise von Franz, quien le fue de valiosa ayuda durante muchos años por sus conocimientos de filología, y que es autora de una biografía "espiritual" de Jung muy interesante (C.J.Jung. Su mito en nuestro tiempo, Fondo de Cultura Económica), así como del libro Alquimia (Luciérnaga).

Su primera exposición pública sobre los paralelismos encontrados entre su Psicología Analítica y la Alquimia los dio a conocer en dos conferencias pronunciadas en sendos congresos de Eranos, en Ascona (Suiza): "Los símbolos oníricos del Proceso de Individuación" y "Los conceptos alquimísticos en torno a la salvación", que son la base sobre la que gira su ensayo Psicología y Alquimia





LA RELEVANCIA DE LOS ARQUETIPOS


CATERINA IAZZI
Sobre la importancia , función de los arquetipos se ha escrito considerablemente, tomando en consideración lo que ello representa, sus alcances en nuestra personalidad, conducta.

Wikipedia nos recuerda, que Platón, el más fiel discípulo de Sócrates, cree como éste que "la ciencia consiste en lo universal" y aspira a ello por medio de la abstracción. Para el fundador del idealismo "la mayor certeza se halla en la mayor abstracción". Al ejercitar ésta, distingue dos mundos: el de las cosas sensibles, rayano con el no ser, y el de lo inteligible, que es lo real mismo en sí, el tipo, la idea o el ejemplar, que reproducen las cosas sensibles por su participación de las ideas. Pero este mundo de las ideas requiere una jerarquía según Platón; éste, fijado por la dialéctica, sirve de base a toda clasificación y establece claridad y orden en la manera de tratar los asuntos.
Como efecto de la abstracción formalista y lógica, esta tesis dará eventualmente lugar a la noción de que las ideas más vacías o más abstractas se consideran las superiores y se colocan en el vértice de las clasificaciones. Se convierte así la abstracción en escala para ascender al cielo y se volatiliza la realidad, llegando a estimar que una idea está más cerca de la verdad cuanto más lejos se halla de los hechos. Esta interpretación, hecha explícita por primera vez por Christian Wolff, que estima que la metafísica sería la ciencia de lo posible, alcanza su consecuencia, con rigor inflexible, en la dialéctica hegeliana, que afirma que "el ser —la idea más abstracta— es la nada".
Ya la palabra
ειδος, eidos, de donde procede nuestra "idea" revela el simbolismo, pues expresa la especie opuesta al individuo y aún separada de él. Para establecer la jerarquía del mundo inteligible, la imaginación se representa (siempre fuera de la realidad) el prototipo o arquetipo (la idea primera entre las demás de igual orden), de cada especie. Resulta, por lo mismo, como dice Janet, que "todo arquetipo es siempre una abstracción".
Lo cierto, que d
escubrir arquetipos es una experiencia personal. Nadie, por más que te conozca, puede decirte: «Oh, tú eres este arquetipo». La ciencia védica, la antigua tradición de sabiduría de India, dice que mientras no puedas ponerte en contacto con ese embrión de dios o diosa que incuba dentro de ti, mientras no puedas permitirle nacer, tu vida siempre será mundana. Sin embargo, una vez que ese dios o diosa se exprese a través de ti, realizarás obras grandes y maravillosas.
Wikipedia nos recuerda, que un arquetipo es un modelo o ejemplo de ideas o conocimiento del cual se derivan otros tantos para modelar los pensamientos y actitudes propias de cada individuo, de cada conjunto, de cada sociedad, incluso de cada sistema.
Un sistema de palabras, de ideas, de ideales, o de pensamientos, sigue una conducta regular, envuelto en su propio paradigma; incluso se usan arquetipos para modelar su propio camino, para abrirse campo en un medio de ideas abstractas y poco entendibles o incluso inteligibles, solamente guiados por sus propios pensamientos y creen
La Escuela de Educación Mental nos agrega, que actualmente, tendemos a buscar arquetipos simbólicos en las celebridades, pero necesitamos fomentar expresiones plenas de los arquetipos en nosotros. Ellos son parte de lo que nos crea. De esto es de lo que están hechos nuestros sueños. De esto están hechas las mitologías, las historias contadas al calor de las fogatas, las leyendas. Esto es lo que inspira las grandes películas. En «La guerra de las galaxias», Luke Skywalker es la expresión del arquetipo del eterno aventurero, que está dispuesto a tomar riesgos para explorar lo desconocido. La princesa Leia es como Artemisa, la cazadora autónoma, la protectora. Yoda es el vidente sabio, guardián de un poderoso conocimiento vinculado con la inteligencia no circunscrita. Estos son personajes de nuestra imaginación colectiva, antiguos arquetipos presentados con aspecto futurista.

Los arquetipos son vitales para comprender y definir lo que somos: expresiones individuales de una conciencia colectiva. La mitología es la fuente de nuestra civilización. Una de las consecuencias de privar a la gente de la mitología es que se unan a las pandillas callejeras. ¿Por qué? Porque las pandillas tienen un líder, tienen rituales, tienen ritos de iniciación, todo lo que encontramos en la mitología. Nuestros niños se unen a ellas porque buscan una experiencia mítica. Cuando alguien hace algo notable, cuando los astronautas caminan en la luna, cuando un piloto emprende el primer vuelo en solitario a través del Atlántico, estamos hablando de búsquedas míticas. Jasón en busca del Vellocino de oro, Icaro remontando el vuelo con alas de plumas y cera. Desde el rapto de Perséfone por Plutón hasta Orfeo buscando a su esposa entre las sombras del Hades, desde Apolo y Krishna hasta todas las historias de la mitología celta, ésta es la fuente más profunda de civilización e identidad.
Chopra nos agrega, que pandillas, películas, telenovelas y celebridades son seductoras justamente porque pulsan esta cuerda mística, pero son sustitutos vulgares de la mitología. Los arquetipos auténticos son representados por gente como Mahatma Gandhi, Martin Luther King, Rosa Parks, cualquiera que se alce por encima de la vida diaria hasta el reino de lo maravilloso. Ellos alcanzaron la grandeza porque accedieron a la conciencia colectiva, la cual les dio la habilidad de ver simultáneamente varías series de sucesos y predecir el futuro con base en las elecciones del momento. Se dice que cuando Mahatma Gandhi fue forzado a bajar del tren en Durban, Sudáfrica, cerró los ojos y vio al Imperio Británico derrumbarse en gran parte del mundo. Este episodio modificó el curso de la historia.

Estos acontecimientos provocan cambios en los mecanismos cognoscitivos y perceptivos. Normalmente, éstos únicamente permiten ver lo que está ocurriendo aquí, justo frente a nosotros. No obstante, de vez en cuando podemos despertar potencialidades latentes y la sabiduría para usarlas. En sánscrito se les conoce como siddhis, palabra que significa poder sobrenatural, percepción extrasensorial, sincronicidad y telepatía, productos todos del ámbito no circunscrito. Estos son los poderes que se manifiestan en los mitos.
En el libro “Realidad del alma”, Jung propone que en el mundo primitivo todos los hombres poseían una especie de alma colectiva, pero con el pasar de los años y la evolución, surgió un pensamiento y una conciencia individual que ayudó en gran parte con la formación de culturas propias de cada tipo de pensar y de cada tipo de actuar. Una persona está integrada por conductas regidas por arquetipos, junto con sus diferentes caminos y sus estadios. Existen tres caminos: Conocimiento, Poder y Amor.
*Fuentes: Enciclopedia wikipedia; Escuela de educación Mental; páginas web.

NOTAS SOBRE NIETZCHE


CARLIN
La verdad es que amamos la vida, no porque estemos acostumbrados a ella, sino porque estamos acostumbrados al amor
Nietzche
El legado de reflexiones de pensamientos manifestados por Nietzche hasta el siglo XXI todavía es tomado muy en cuenta por quienes se han identificado con lo que ellos encierra en pro de adentrarnos un poco en su filosofía, dar respeustas a muchas inquietudes que se manifiestan en nustro diario vivir.

Hay muchos aspectos interesantes en la vida de Nietzche, que hemos seleccionado en esta inquietud de saber que es lo que encierra un pensador de su categoría.
Así se tiene, como lo redacta germanculture.com y otras referencias:

  • Filósofo alemán, nacionalizado suizo. Su abuelo y su padre fueron pastores protestantes, por lo que Friedrich Nietzsche se educó en un ambiente religioso.
  • La fecha de su nacimiento coincidió con el 49.o cumpleaños del rey prusiano, Friedrich Wilhelm IV, después de que Nietzsche fue nombrado, y de que había sido responsable de la cita del padre de Nietzsche como ministro de la ciudad de Roecken. hermano de Nietzsche, José, mitad seguida del año más adelante. Después de la muerte del padre la familia entera se trasladó a Naumburg, donde el pequeño Fritzchen vivió y fue traído para arriba por sus cinco parientes femeninos - su madre, su abuela, sus dos tías y la hermana más joven Elizabeth que tomarían más adelante el cuidado de Nietzsche y de su archivo.
  • Nietzche señalaba, que el primer acontecimiento que me conmocionó cuando aún estaba formándose mi conciencia fue la enfermedad de mi padre. Era un reblandecimiento cerebral. La intensidad de los dolores que sufría mi padre, la ceguera que le sobrevino, su figura macilenta, las lágrimas de mi madre, el aire preocupado del médico y, finalmente, los incautos comentarios de los lugareños debieron de advertirme de la inminencia de la desgracia que nos amenazaba. Y esa desgracia vino: mi padre murió. Yo aún no había cumplido cuatro años.
  • En Naumburg aprendí también a amar la naturaleza representada en sus hermosos bosques, valles, castillos y fortalezas y a querer a los seres humanos en la persona de mis parientes y amigos.Comenzó también la época del gimnasio y, con ella, los nuevos intereses y las nuevas inquietudes. Sobre todo fue entonces cuando germinó mi inclinación por la música, a pesar de que el comienzo de las clases casi contribuyó a erradicarla en sus raíces. Mi primer maestro fue un maestro de capilla, con todos los encomiables defectos de un maestro de capilla y, además, de uno jubilado, sin ningún mérito especial.
  • Nietzsche entró en la universidad de Bonn en 1864 como estudiante de la teología y de la filología.

Allí él gozó de los estudiantes privilegiados vida adolescente más que cualquier cosa con la cerveza, del vino, del sexo y del tabaco, del etc libres, de universidad. Se dice que en este tiempo él contrajo la sífilis que lo afectó por la mitad su segundo de la vida.

  • La relación de Nietzsche-Wagner era muy amistosa, casi familial, a veces tempestuoso, y afectó Nietzsche profundamente: veinte años más tarde, él inmóvil apreciaría la significación cultural de Wagner.

· En su juventud Friedrich Nietzsche fue amigo de Richard Wagner, por quien sentía una profunda admiración, aunque más tarde rompería su relación con él. La vida del Nietzsche fue volviéndose cada vez más retirada y amarga a medida que avanzaba en edad y se intensificaban los síntomas de su enfermedad, la sífilis.

· En 1882 Nietzsche pretendió en matrimonio a la poetisa Lou Andreas Salomé, por quien fue rechazado, tras lo cual se recluyó definitivamente en su trabajo.

· Si bien en la actualidad se reconoce el valor de sus textos con independencia de su atormentada biografía, durante algún tiempo la crítica atribuyó el tono corrosivo de sus escritos a la enfermedad que Nietzsche padecía desde joven y que terminó por ocasionarle la locura. Los últimos once años de su vida los pasó recluido, primero en un centro de Basilea y más tarde en otro de Naumburg, aunque hoy es evidente que su encierro fue provocado por el desconocimiento de la verdadera naturaleza de su dolencia.

· Tras su fallecimiento, su hermana manipuló sus escritos, aproximándolos al ideario del movimiento nazi, que no dudó en invocarlos como aval de su ideología; del conjunto de su obra se desprende, sin embargo, la distancia que lo separa de ellos.

· Entre las divisiones que se han propuesto para las obras de Friedrich Nietzsche, quizá la más sincrética sea la que distingue entre un primer período de crítica de la cultura y un segundo período de madurez en que sus obras adquieren un tono más metafísico, al tiempo que se vuelven más aforísticas y herméticas.

· El concepto de voluntad de poder, perteneciente ya a sus obras de madurez, debe interpretarse no tanto en un sentido biológico como hermenéutico: son las distintas versiones del mundo, o formas de vivirlo, las que se enfrentan, y si Nietzsche ataca la sociedad decadente de su tiempo y anuncia la llegada de un superhombre, no se trata de que éste posea en mayor grado la verdad sobre el mundo, sino que su forma de vivirlo contiene mayor valor y capacidad de riesgo.

· Otra doctrina que ha dado lugar a numerosas interpretaciones es la del eterno retorno, según la cual la estructura del tiempo sería circular, de modo que cada momento debería repetirse eternamente. Aunque a menudo Nietzsche parece afirmar esta tesis en un sentido literal, ello sería contradictorio con el perspectivismo que domina su pensamiento, y resulta en cualquier caso más sugestivo interpretarlo como la idea regulativa en que debe basarse el superhombre para vivir su existencia de forma plena, sin subterfugios, e instalarse en el momento presente, puesto que si cada momento debe repetirse eternamente, su fin se encuentra tan sólo en sí mismo, y no en el futuro.

· En el pensamiento de Nietzsche suelen distinguirse tres grandes períodos.
El primero, que abarca desde sus estudios en Leipzig hasta 1877, está representado básicamente por su obra El nacimiento de la tragedia desde el espíritu de la música, publicada en 1871. En ella Nietzsche establece la distinción entre el espíritu apolíneo, que expresa el mundo como representación (artes plásticas) y el espíritu dionisíaco, que lo expresa como voluntad (música). Nietzsche exalta lo dionisíaco, que interpreta como encarnación de la voluntad de vivir, frente a lo apolíneo, que representa la huida ante la vida. El ideal estético del espíritu dionisíaco es el drama wagneriano, que pone en escena la fuerza incontenible de la vida.
Precisamente la ruptura de Nietzsche con Wagner es el hito que marca el tránsito del primer período al segundo, que va desde 1878 hasta 1882. Nietzsche reprocha a Wagner el haber cedido, en su obra Parsifal, ante los ideales del cristianismo, intrínsecamente contrarios a las fuerzas de la vida. En este segundo período, Nietzsche se aparta de los ideales y maestros que había admirado hasta entonces, se muestra crítico hacia el arte y la metafísica y se vuelve hacia el positivismo naturalista de la Ilustración, aunque sin caer en el culto al progreso. La obra central de este período es Humano, demasiado humano. Un libro para espíritus libres (1878-1880), dedicado a Voltaire.
El tercer período del pensamiento de Nietzsche arranca el año 1882 con la publicación de su obra Así habló Zaratustra. Las doctrinas de este período parten de la concepción de la vida como dolor, lucha e irracionalidad que había aprendido en Schopenhauer, pero rechazando la actitud de resignación ante ello. Nietzsche tenía la intención de presentar estas ideas en una obra sistemática que debía titularse La voluntad de poder, pero no pudo terminarla. Fue publicada después de su muerte con las anotaciones que se encontraron entre sus papeles póstumos.

· Nietzsche mismo dice que solo cuando todas sus ideas sean refutadas, sera cuando el retornara entre nosotros. el no intenta inducir a nadie a aceptar lo que dice lo que el quiere es que cada quien se vuelva independiente y sea capaz de crear, de eso habla en el el supere hombre, aquel que se atreve a concebir su propia manera d vivir.

· * diferentes fuentes de información, páginas web de internet